Cuando en las escuelas estudiamos la Generación del 27 siempre nos enseñan sobre sus grandes autores, pero obvian hablarnos sobre sus grandes autoras. Sin embargo sus obras no palidecen ante las de sus contemporáneos masculinos si no que están a la altura además de aportar el trasfondo artístico que suponía la lucha que estas autoras fueran las primeras luchadoras por la igualdad de la mujer en la estricta sociedad tradicional española.  Aprovechando el reciente Día de la Mujer recordamos a estas grandes mujeres.

Una reflexión que podríamos hacernos al cursar nuestros estudios es sencillamente ¿no existen mujeres en la Generación del 27? Ni siquiera los libros especializados en el estudio de la literatura suelen mencionar sus obras, incluso sus compañeros de profesión, y maridos,  omiten las referencias.

Quizás podamos pensar que el problema viene dado por no acercarse a la gran calidad artística de los escritores reverenciados de aquella generación como Alberti, Lorca, Cernuda o Buñuel. La verdad es que esto no es así y que muchas de sus obras tienen la misma calidad o superan a las de sus coetáneos masculinos. Incluso alguna de estas obras atribuidas a ellos en realidad están realizadas por estas escritoras bajo seudónimo en un intento de vencer los problemas de su época.

Precisamente en  contexto histórico y socioeconómico, y por supuesto literario, que las tocó vivir es la clave de este olvido a lo largo de los años. La Generación del 27 como grupo artístico siempre se ha considerado un movimiento entre el vanguardismo y la libre revolución cultural, artística y social. Sin embargo a veces de suele omitir que esto es un camino a medias, que a pesar de este espíritu, estos escritores vivían entre medio camino de la renovación y libertad creativa pero enquistados en una tradición española muy local frente a lo universal. En este contexto debemos situar a las mujeres de su generación con inquietudes, miedos y un exacerbado arrinconamiento social debido a la misma pertenencia, en la gran mayoría,  a un grupo burgués acomodado donde el matrimonio y los hijos eran una obligación establecida o a la misma obligación de escribir bajo seudónimos masculinos para tener una pequeña oportunidad de difusión de su obra. En años posteriores, también debido al exilio en el extranjero tras la guerra civil española,  al ser consideradas personas contrarias al régimen. Esta represión surtió efecto e impidió que sus imágenes públicas y privadas tuvieran la repercusión que merecían en su tiempo y en los años posteriores.

Ahora tras el esfuerzo de muchos años de investigación y reivindicación de su obra y lucha social, su lucha es el germen que ha hecho posible que se alcancen muchas de las libertades conseguidas para las mujeres en nuestro país, se empiezan a difundir sus identidades y obras. María Zambrano, Rosa Chacel, María Teresa León, María Lejarraga o Josefina de la Torre son sólo cuatro de estos ejemplos de grandes artistas.

El documental “Las SinSombrero” de Tania Balló es quizásuna de la mejores maneras de llegar a conocer la personalidad, vida y obra de estas mujeres singulares y transgresoras que tuvieron que reinventarse a ellas mismas día a día. En el documental se puede apreciar su grandeza bajo el prisma de su lucha, valentía e irreverencia.