La Literatura de Viajes es un género que durante la década de los 80 y 90 tuvo un auge inusual en todo el mundo. La gente quería viajar, conocer y vivir otras culturas y encontrarse con sus  seres interiores perdidos en una jungla, montaña o playa solitaria y paradisíaca.  Hoy en día la Literatura de Viajes parece estar de capa caída, así como el mismo concepto de viaje que se tenía décadas atrás.

En esos gloriosos años de la Literatura de Viajes de las personas que leían ávidamente estos relatos jamás habían viajado o ni siquiera se habían planteado el poder viajar a alguno de esos lugares lejanos y exóticos. El viaje en sí era un sueño prácticamente imposible de realizar y su importancia cuasi mística en los corazones y mentes de los lectores  era extrema, igual que en los propios escritores que aportaban experiencias interiores personales que prácticamente aportaban más al relato que las fabulosas descripciones y datos objetivos necesarios en cada uno de estos libros.

A medida que, con el paso de los años, la gente empezó a tener oportunidad de poder permitirse viajar sin pertenecer a la rara estirpe del viajero o de los seres adinerados, también empezó una banalización cada vez mayor del viaje e incluso viajar ha llegado a convertirse paradójicamente en un acto rutinario que hay que realizar cada cierto tiempo para escapar de la propia rutina. Poco a poco ha ido perdiendo su mística, igual que las antiguas playas desiertas de las islas del Golfo de Tailandia se han convertido en gigantescos resorts donde la cultura popular de la zona se ha visto tragada por hamburguesas y cervezas importadas.

Debido a esto, muchos de los antiguos lectores de viajes que disfrutaban de aventuras en países lejanos sentados en el sofá tienen oportunidad de llegar a esos sitios recónditos prácticamente en horas, por precios regalados y sin sacrificar las propias comodidades del hogar. Además con Internet tienen toda la información objetiva que necesitan para su viaje, porque leer el relato totalmente subjetivo de uno de estos escritores. Para muchos de ellos el viajar “low cost” supone que piensen que la Literatura de Viajes también es “low cost” y para nada una competidora con los géneros comerciales en las estanterías de las grandes librerías.

A pesar de esta crisis de venta y de identidad que sufre este género, aún podemos encontrar nuevos grandes autores al estilo Theroux que se niegan a aceptar esta percepción y siguen viajando y ofreciendo sus experiencias de calidad a los lectores que buscan llenar un hueco interior con el sueño de viajar.

Para entender bien todo este fenómeno de crisis que ahoga a la literatura de viajes, a sus autores y a la “misma esencia del Viaje con Mayúsculas” queremos recomendar el libro “El turista desnudo” de Lawrence Osborne recién editado por Gatopardo.  El autor nos cuenta como intenta alejarse de todo circuito turístico y de toda civilización acabando su “aventura soñada” en la isla de Papúa Nueva Guinea. Un libro imprescindible que puede volver a hacer crecer en nosotros ese afán viajero enriquecedor que acaba transformando nuestros mundos y vida interior.