La etapa más importante del autor alemán coincide con un impuesto autoexilio de su país tras no aceptar las críticas que obtuvo su obra por una parte de la sociedad de sus compatriotas que se sintió atacada por los escritos del joven novelista.

En 1964 se casa en Roma con la cantante de Jazz Ingeborg Hoffman, y se muda con ella a vivir al país mediterráneo. A partir de ese momento, el escritor crece a través del descubrimiento en profundidad del arte barroco italiano y español que fusiona con su conocimiento e idealismo sobre el romanticismo alemán y gracias a esta sinergia es cuando escribe sus novelas más importantes y conocidas, novelas por igual en la cumbre de su obra.

Momo”(1973) cuenta las aventuras de un niña con la misión de vivir en una perpetua y divertida aventura surrealista hasta que acaba luchando para liberar a sus amigos y al resto de la humanidad de unos extraños hombres grises que roban el tiempo a los hombres.

“La Historia Interminable”(1979)nos cuenta la historia de Bastian, un joven que empieza a leer un libro que extrañamente habla de él mismo y que acaba absorbiéndolo en su trama.

Curiosamente, estas dos grandes novelas son protagonizadas por niños. Esto se debe a que estas novelas están pensadas como un gran cuento, una reivindicación de un género que se etiquetado de literatura infantil pero que Michael Ende defendía como un género adulto y maduro. Las novelas  son un alegato antisistema capitalista, aunque aportaron grandes beneficios al autor, con influencias tan importantes en ellas como la Divina Comedia, Tolkien, Las Mil y una Noches, Homero, Goethe, Goya, Dalí o incluso la mitología china.

Como vemos no son obras menores, si no grandes epopeyas fantásticas que reivindican el poder de la imaginación, el viaje interior, y esa capacidad de entendimiento del otro y empatía hacia él que tenemos al ser niños y vamos perdiendo ante un gran monstruo que es la propia sociedad que acaba matando nuestro yo interior al reivindicarnos como animal social. Y todo esto comprensible para todas las edades al nivel que corresponde al lector. Libros que encuentran nuestra realidad tras pasar por el filtro de lo fantástico. Adelantándose a nuestros tiempos ya trató las enfermedades del aburrimiento y de la perdida de personalidad que ahora mismo preocupan a los sociólogos y filósofos.   Sencillamente impresionante y merecedor de considerar a Michael Ende como uno de los escritores universales del Siglo XX.

A partir de ese año se dedicó directamente al género del cuento únicamente, hasta que en 1989 volvió a publicar la novela “El ponche de los deseos” que no tuvo el éxito esperado por el autor. En 1985 había fallecido su esposa de cáncer y en ese año de 1989 contrajo matrimonio con su segunda esposa, Mariko Sato por lo que el no-éxito casi le fue anecdótico.

Ya de vuelta en Stuttgar falleció en 1995 de un cáncer que le diagnosticaron tres años antes, dejando un hueco en el corazón de millones de lectores no solo de literatura fantástica o infantil-juvenil, sino también lectores de filosofía, crítica social o literatura transcendental. Michael Ende fue un librepensador surrealista y reivindicativo al estilo bohemio de los años 30.