Se está acabando un año literario 2016 que empezó con grandes expectativas y que ha acabado con la polémica del premio Nobel a Bob Dylan, que no ha sentado nada bien en el ámbito de la literatura a pesar del gran apoyo popular que sí que ha tenido.

En nuestro país ha habido grandes lanzamientos novelísticos muy esperados como el final de la trilogía histórica sobre Trajano de Santiago Posteguillo o la segunda parte de la Catedral del Mar de Ildefonso Falcones.

Pero la gran novela en nuestro país ha sido sin ninguna duda “Patria” (Tusquets) escrita por Fernando Aramburu. En esta obra el escritor nacido en San Sebastián nos cuenta como la vida de dos familias en el País Vasco se ve alterada y dibujada a partir de un atentado de ETA. El autor nos muestra las dos caras del terrorismo, la ideología y las contradicciones, el dolor, la muerte y el desgarro vergonzoso del silencio que rodeo estos hechos durante tres décadas en nuestro país. En definitiva un relato de la violencia terrorista de aquellos años que aunque no es la primera intención del autor según sus propias declaraciones, acaba llevando a una interpretación social y política inicial.

Una sociedad que aunque hoy en día parece haberse liberado de ese fantasma del terrorismo aún necesita más obras literarias de este calado para acabar dejando atrás unos años que marcaron a las generaciones que vivieron varias décadas de lucha armada y que les enseñó a convivir con nada más y nada menos que la muerte.

Patria es una novela que además de un gran testimonio sobre la sociedad vasca y los años de convivencia con el terrorismo de la banda armada ETA, está genialmente escrita y, a pesar de su gran extensión de seiscientas páginas, es  altamente recomendable y de ágil y fácil lectura.