Posiblemente si preguntásemos cual es el mejor escritor japonés 9 de cada 10 habitantes del país del Sol Naciente nos contestarán que Yukio Mishima, a pesar de que el prolífico escritor falleció en el invierno de 1970 después de haber optado al premio nobel durante años sin conseguir hacerse con el preciado trofeo. Esta fama se debe a que no solo su obra transciende por su calidad, su polémico debate, su emoción contenidas y desatada y su extrema belleza, si no que su propia vida excesiva y su muerte lo han convertido la estremecedora leyenda que es hoy en día.

Yukio Mishima nació como Hiraoka Kimitake en la ciudad de Tokio en 1925 en el seno de una familia burguesa de clase medio alta. Fue criado por su abuela que consiguió que lo admitieran en la misma escuela a la que asistían los miembros de la nobleza y la que lo inculco el amor al pasado de su familia que había pertenecido a la clase de los samurái y que lo marcó toda su vida. Empezó a escribir de niño y publico su primer cuento con sólo trece años y su primera antología de relatos con 16. Entonces llegaría la Segunda Guerra Mundial en la que quiso participar como kamikaze, pero fue rechazado por su supuesta debilidad física durante su sobreprotegida niñez y adolescencia.

La mayor influencia literaria de Yukio era el propio romanticismo japonés que era precisamente el principal eje cultural sobre el que giraba el exacerbado nacionalismo japonés de los años de preguerra y durante el propio conflicto y marcaría tanto su personalidad y primeras obras que se le puede incluso acusar de negacionismo de la derrota japonesa y de la realidad traumática y nefasta con el trágico desenlace par el país nipón creando su propia realidad alternativa en una oda para la rigurosa cultura tradicional japonesa

El mundo literario del joven autor en la postguerra empieza a reflejar las emociones y la angustia de la sociedad japonesa débil frente a su pasado a la vez que reivindica la búsqueda de la fuerza, de la salud, la evolución del ser humano y su personalidad mediante el ejercicio físico. En definitiva, alaba la representación del héroe samurái japonés y representa su batalla por escapar de la debilidad mediante los conflictos interiores de sus personajes.

Curiosamente la defensa de la cultura japonesa tradicional (representada por la figura del Emperador y la nostalgia por la época y el código samurái) es lo que le lleva a un enfrentamiento con la propia sociedad de la isla en los momentos de postguerra, lanzada hacia el progreso industrial y económico a máxima velocidad y a la vez occidentalizándose mediante el proceso.

El mismo nada en esta contradicción ya que adopta precisamente los rasgos más acentuados de la vida artística occidental moderna convirtiéndose el mismo en un espectáculo viviente de excentricidades y uniendo sus ideas políticas con su arte de sublime belleza estética.

1968 es un año clave en la vida del autor con 2 importantes acontecimientos que son un reflejo clave para entender su personalidad. Es nominado por tercera vez al premio Nobel y está tan seguro de que va a ser el galardonado que prepara una enorme fiesta en un hotel de lujo para celebrar su victoria. Sin embargo, el ganador fue Kawabata (su propio maestro y quien reconocía a Mishima como un escritor muy superior) y Yukio declaró que la fiesta estaba preparada para su maestro y no para él mismo con tal de no ser herido en su orgullo por la prensa y el público.

También en ese año empieza su absurda carrera hacia su propia e innecesaria muerte. En ese año de 1968 crea la Tatenokai, la “Sociedad del Escudo”, un grupo paramilitar de jóvenes estudiantes a los que anima a luchar contra la presente decadencia moral mirando hacia el pasado y la disciplina de su tradición. Entrena militarmente a este grupo, él ya ha entrenado durante años en artes marciales y ha cultivado su físico, creando un ejército privado patriota y tradicionalista convirtiéndose cada vez más en una persona obsesiva con sus ideas.

Esta espiral nos lleva hasta el 25 de noviembre de 1970. Yukio se dirige con sus cuatro hombres de confianza al cuartel general en Tokio de las Fuerzas de autodefensa (el exánime ejercito permitido por los aliados tras la guerra) y tras ser recibido por su comandante decide secuestrarlo, atrincherarse y arengar a las tropas del cuartel a la rebelión armada para restituir al emperador en su trono. Sin embargo, sus reivindicaciones desde la balaustrada del balcón del despacho más que tomada en serio fue tomada como una broma de mal gusto y la respuesta que obtuvo de los miembros de la Autodefensa fueron gritos y risas de burla.

Tras la arenga, o a motivo de ella, Mishima volvió al interior del despacho y cometió Sepukku, el suicidio ritual japonés también conocido como harakiri. E incluso este último acto está marcado por la tragedia,  el arte de lo absurdo y la espiral de extravagancia desmedida en la que el escritor estaba sumergido : después de abrirse el vientre Yukio tenía que ser decapitado por un golpe certero de katana por su lugarteniente Masakatsu Morita, pero sin embargo este falla 2 veces y otro miembro de la Sociedad del Escudo, Hiroyasu Koga,  es quien se tiene que acabar encargando de acabar el ritual y también de decapitar al mismo Morita que comete a su vez sepukku al fallar en el ritual de Mishima.

Su obra es considerada la máxima expresión de la belleza literaria y una oda a las emociones.

Como vemos la vida del genial escritor japonés es de por si fascinante y digna de la mejor novela trágica, pero su faceta como escritor no es menos apasionante: cuarenta novelas, una veintena de obras de teatro, veinte libros de ensayo y otros veinte libros de recopilación de relatos y varios libretos. Una obra extensa y que reivindica sus ideas desde una belleza literaria sublime y que defiende valores que, aunque no se compartan en la forma extrema en los que los vivía el autor, nos emocionan de manera impactante tocando nuestros sentimientos y pensamientos de la forma en que solo lo hacen las grandes obras universales sin contar que reflejan el aspecto inquietante, atractivo y diferente de la cultura y la vida japonesa.

Entre sus obras vamos a destacar:

  • Confesiones de una máscara. Una obra que se nutre de la propia biografía y experiencia vital del autor. Un joven homosexual vive un gran conflicto interior que se nutre de la lucha entre su sensibilidad y emotividad contra el sentimiento de intentar encajar en el mundo tradicional e intransigente japonés.
  • El Sol y el Acero. El texto más controvertido del autor japonés. Un ensayo perturbador en el que el autor nos abre las puertas de su propia alma atormentada y que hiere la sensibilidad al tocar el lado más oscuro y a la vez bello de la propia rebeldía de nuestro espíritu.
  • El Mar de la Fertilidad (Tetralogía de novelas formada por: Nieve de Primavera-Caballos Desbocados-El Templo del Alba-La Corrupción del Ángel). Todo el arte, el sentimiento, la contradicción y la belleza literaria de Mishima al servicio del romanticismo japonés. La vida del abogado Honda en forma de epopeya vital de 60 años, un legado cultural e histórico del Japón del Siglo XX, una sociedad inmersa en un sueño y despertada a base de golpes crueles a la propia realidad y que de forma buscada o anecdótica el autor acabó el mismo día de su muerte.